Como uno más de los miles de mazatlecos, el gobernador Quirino Ordaz Coppel, en compañí­a de su señora esposa Rosy Fuentes de Ordaz y sus hijos, presenció en pleno camellón del malecón el primer desfile del Carnaval de Mazatlán.

Como un hecho sin precedente, el gobernador no reservó la terraza de un hotel o de la Secretarí­a de Turismo para disfrutar del desfile en compañí­a de invitados especiales, sino que se sentó a nivel de calle junto con su familia, mezclándose entre la multitud como un mazatleco más.

Entrevistado por los medios de comunicación, antes de iniciar el desfile y luego de recorrer a pie desde el monumento al Pescador poco más de dos kilómetros hasta el lugar donde se reunió también con el alcalde Fernando Pucheta, el mandatario estatal dijo que "ésta es nuestra gran fiesta, un orgullo y tradición, en especial cuando la gente está encantada, pues se vino desde temprano a apartar su lugar".

A pregunta expresa de que era la primera vez que un gobernador veí­a el desfile desde la calle, y no desde el balcón de una suite, respondió que su deseo es estar entre la gente, porque así­ es como es él.

Dio a conocer que el reporte que se tiene es un lleno total en hoteles y restaurantes.

Además, durante el recorrido que hizo por el malecón, vio que "no cabí­a ni un alfiler", como coloquialmente se dice.

Destacó que ha operado una excelente coordinación con todas las corporaciones policiales de los tres niveles de gobierno para ofrecer la seguridad necesaria en esta multitudinaria fiesta de los mazatlecos.