*El integrante del Sistema Sinaloense de Investigadores(as) y Tecnólogos(as) de CONFÍE, Dr. Alan David Ramírez Noriega, trabaja con estudiantes de la UAS en una aplicación que busca reducir barreras de comunicación en el aula
Culiacán, Sinaloa, julio de 2026. La inclusión educativa puede empezar con una pregunta sencilla: ¿cómo se comunica una clase cuando uno de sus estudiantes no escucha, pero sí tiene mucho que decir?
Esa pregunta surgió en la Facultad de Ingeniería Los Mochis de la Universidad Autónoma de Sinaloa, donde el Doctor Alan David Ramírez Noriega y un grupo de estudiantes desarrollan una aplicación para aprender y comunicarse en Lengua de Señas Mexicana.
La herramienta, actualmente en fase de pruebas finales con usuarios, busca reducir barreras de comunicación en espacios educativos pensados principalmente para personas oyentes.
“Esto viene de algunas necesidades que tuvimos como profesores en el pasado con un estudiante con discapacidades auditivas”, relató el integrante del Sistema Sinaloense de Investigadores(as) y Tecnólogos(as) de CONFÍE.
“Aunque este estudiante tenía ya ciertas herramientas que le otorgaba la misma universidad, identificamos una oportunidad de desarrollar aplicaciones que pudiera facilitar, no nada más a él, sino a otros estudiantes en un futuro”.
El proyecto funciona como un sistema web colaborativo, similar a un repositorio de videos, donde las personas pueden consultar señas, frases y letras del abecedario.
Además, el equipo trabaja en aplicaciones para detectar señas y desarrollar herramientas lúdicas que faciliten el aprendizaje de la Lengua de Señas Mexicana.
Desafíos y avances
Cada 10 de junio, México conmemora el Día Nacional de la Lengua de Señas Mexicana, una fecha establecida desde 2005 para reconocer la importancia de esta lengua en la vida pública, educativa y cultural del país.
La Lengua de Señas Mexicana no es solo un recurso de comunicación: está reconocida oficialmente como lengua nacional y forma parte del patrimonio lingüístico de México.
La conmemoración, realizada ese mes, recuerda que la inclusión de las personas sordas no depende únicamente de abrir espacios, sino de garantizar condiciones reales para comunicarse, aprender y participar. Por ello, el desarrollo de herramientas tecnológicas para aprender LSM cobra relevancia dentro y fuera del aula.
También el contexto regional confirma la relevancia de este tipo de desarrollos. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) advierte que en América Latina persisten barreras físicas, pedagógicas, culturales y sociales que impiden que millones de niñas, niños y jóvenes con discapacidad aprendan y participen plenamente.
El informe regional Hacia una educación sin barreras: avances y desafíos en la educación inclusiva, divulgado por el organismo de Naciones Unidas también señala que más de un tercio de estudiantes con discapacidad abandona la escuela antes de finalizar la educación secundaria.
En educación superior, el Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe ha identificado que alrededor del 80 % de estudiantes con discapacidad está insatisfecho con las medidas de inclusión de sus instituciones, pese a mejoras en infraestructura física.
Para Ramírez Noriega, Doctor en Ciencias de la Computación, la tecnología educativa permite responder a problemas reales del aula. Su equipo también ha trabajado con inteligencia artificial para detectar posibles riesgos de bajo rendimiento o deserción escolar.
Desde Sinaloa, esta aplicación muestra cómo la ciencia computacional puede abrir nuevas formas de comunicarse, aprender y participar.

